Hay momentos donde la vida exige demasiado. Y uno siente que llegó al límite. Pero justamente ahí, Dios demuestra algo hermoso: Su fuerza comienza donde la tuya termina.Dios no espera que seas fuerte todo el tiempo. Él espera que dependas de Él. Que reconozcas tu necesidad y le entregues el peso.La debilidad no es el final. Es el lugar donde el poder de Dios se manifiesta.Si hoy te sientes frágil, no estás derrotado. Estás en el punto perfecto para experimentar un milagro interior.