Muchos cargan patrones familiares: heridas, pobreza, violencia, abandono, adicciones.Pero Dios tiene poder para romper ciclos.En Cristo, tu historia no está condenada a repetirse.
Dios puede iniciar una nueva generación de bendición.Tal vez tú eres el inicio del cambio.
Tal vez Dios te llamó para ser un punto de quiebre.Hoy, cree: el pasado no manda sobre tu futuro.