No todas las oraciones son largas. No todas son bonitas.
Algunas son solo un suspiro.Pero Dios escucha incluso la oración más débil.
Cuando tu corazón dice “ayúdame”, el cielo entiende.Dios no mide tu oración por palabras, sino por sinceridad.Hoy, aunque no tengas fuerza para orar mucho, di lo básico: “Señor, aquí estoy”.
Eso es suficiente.
Descubre los secretos y revelaciones ocultas que este antiguo manuscrito guarda. ¿Sabías que contiene escritos que no aparecen en la Biblia tradicional?