El pasado puede doler. Puede avergonzar. Puede traer recuerdos que preferirías borrar.Pero Dios no desperdicia historias.
Él puede tomar incluso lo roto y convertirlo en enseñanza, advertencia y testimonio.Eso no significa que Dios aprueba el error. Significa que Dios redime lo que parecía perdido.Tu pasado no tiene la última palabra. Dios sí.