La culpa te paraliza. Te hace sentir indigno. Te hace vivir como si nunca fueras suficiente.Pero Dios no te llamó para vivir condenado, sino libre.El arrepentimiento te acerca a Dios. Pero la culpa te aleja.
Dios perdona de verdad. Y cuando Él perdona, no lo recuerda como arma.Hoy, deja la culpa en la cruz. La gracia es más fuerte.