Cuando la vida se vuelve pesada, pierdes motivación. Todo parece rutina y cansancio.Pero Dios puede restaurar tu pasión. Puede devolverte energía, entusiasmo y propósito.La pasión vuelve cuando recuerdas por qué estás vivo: para glorificar a Dios y cumplir tu misión.Hoy pídele al Señor fuego espiritual. Él puede encenderte otra vez.