Dios suele comenzar con cosas pequeñas. Una decisión. Un paso de fe. Una oración sencilla. Un cambio interno.El problema es que muchas personas abandonan porque esperan resultados rápidos. Pero Dios trabaja como agricultor: planta, cuida y espera el tiempo exacto para la cosecha.Si hoy estás sembrando fe, aunque parezca insignificante, no te detengas. El crecimiento no siempre se ve al instante, pero está ocurriendo.Lo pequeño en manos de Dios se convierte en algo poderoso.
Descubre los secretos y revelaciones ocultas que este antiguo manuscrito guarda. ¿Sabías que contiene escritos que no aparecen en la Biblia tradicional?