El orgullo puede parecer fuerza, pero en realidad es una prisión. Porque el orgulloso no aprende, no escucha y no cambia.Dios honra al humilde. No al que se cree perfecto, sino al que reconoce su necesidad.La humildad atrae la gracia de Dios. Y cuando la gracia llega, todo cambia.Hoy, en lugar de defenderte siempre, entrégale tu corazón a Dios y aprende a ser enseñable. Eso te llevará lejos.
Descubre los secretos y revelaciones ocultas que este antiguo manuscrito guarda. ¿Sabías que contiene escritos que no aparecen en la Biblia tradicional?