A veces pedimos bendición, pero Dios primero prepara nuestra capacidad para sostenerla.Porque una bendición grande en manos inmaduras se convierte en destrucción. Por eso Dios trabaja en tu interior antes de entregarte lo exterior.Si hoy estás en proceso, no lo desprecias. Es señal de que algo grande viene.Dios no se tarda. Dios se asegura de que estés listo.