Hay temporadas donde todo parece difícil: responsabilidades, presión, lucha interna. Y uno piensa: “¿Por qué estoy pasando por esto?”Pero muchas veces Dios no está castigando. Está entrenando. Porque Él no te lleva a un lugar sin antes prepararte para sostenerlo.La presión revela lo que hay dentro de ti. Y Dios usa esa etapa para fortalecer tu carácter, tu fe y tu paciencia.No reniegues del proceso. Tal vez esta temporada es la antesala de una gran promoción espiritual.