A veces seguimos caminando solo por obligación. Pero por dentro, el alma está agotada.Dios no te creó para vivir en desgaste constante. Él diseñó el descanso como parte de la vida espiritual.
Descansar no es pereza, es obedecer el ritmo que Dios estableció.Cuando descansas en Dios, tu mente se renueva y tu corazón vuelve a respirar.Hoy, detente. Respira. Y permite que Dios te restaure.