Muchos viven sin saber quiénes son realmente. Se definen por errores, por opiniones ajenas o por heridas del pasado.Pero Dios te llama hijo, te llama amado, te llama escogido. Tu identidad no está en lo que hiciste, sino en lo que Dios dice de ti.Cuando entiendes quién eres en Dios, ya no vives buscando aprobación. Vives con propósito.Hoy pide al Señor que sane tu identidad y te muestre tu verdadero valor.