Cuando una persona pierde propósito, todo se vuelve pesado.Las tareas se sienten vacías. Los días se sienten repetidos.
Pero Dios puede devolverte propósito.Él puede recordarte por qué existes.
Puede despertar dones dormidos y restaurar sueños enterrados.Tu vida no es accidente.
Dios te creó con intención.Hoy, pide al Señor que renueve tu propósito.