La humildad no es debilidad. Es fuerza bajo control.Dios trabaja mucho en el orgullo porque el orgullo destruye destinos.
Un corazón orgulloso no escucha, no aprende, no cambia.Pero un corazón humilde crece, madura y recibe dirección.Si hoy Dios te está corrigiendo, no lo tomes como rechazo.
Es amor. Dios disciplina a quien ama.