La batalla más fuerte no siempre es externa. A veces es interna: pensamientos, recuerdos, ansiedad, dudas.Pero Dios pelea contigo. Él no te deja solo en la tormenta mental.Cuando la mente se siente débil, la oración se vuelve tu arma. La Palabra se vuelve tu escudo.Hoy no te rindas. Dios puede darte victoria en tu mente.