La vida a veces apaga los sueños. El fracaso, la crítica o el miedo te hacen renunciar.Pero Dios no te creó para vivir sin visión. Él quiere que vuelvas a soñar, pero con fe.Un sueño con Dios no es fantasía. Es dirección.Hoy pídele al Señor que reactive tus sueños. Él puede darte un futuro nuevo.